Variable sociocultural induce a error en las proyecciones estadísticas en torno al covid-19

 

Los contagios del covid-19 siguieron el curso esperado en un país como el nuestro. El alto índice de pobreza, mala educación y formación profesional, los sistemas de salud precarios, la corrupción generalizada, desaciertos en la gestión y planificación, así como un Estado que no controla ninguno de sus propios recursos, son los factores que han determinado el curso de la enfermedad en el país.

Ahora, con un incremento sustancial de contagios, que tiene a los centros de salud colapsados, no queda más que cambiar el enfoque y llamar a la población para que participe activamente en la lucha. En los próximos días, que no serán fáciles, solo queda motivar la organización barrial, vecinal, comunal, para que se integre, con las debidas precauciones y cuidados, a las actividades que busquen minimizar el contagio y su impacto en los peruanos.

Los errores en las proyecciones estadísticas

Los análisis estadísticos y las proyecciones que se hicieron sobre el covid-19 no han sido efectivas. En estos momentos hay suficiente evidencia para considerar que no fue buena idea elabarar un plan de acción a partir de los datos con los cuales el presidente hizo sus proyecciones. Estos eran erróneos y, su consecuencia sería que, cualquier plan que se eleborara sobre estos, no tendría impacto en el control de la pandemia. Esto ha sido percibido por especialistas, autoridades del país, así como medios de comunicación como Actualidad RT. Este medio publicó el informe ¿Por qué el coronavirus en América Latina se ceba con Perú?, en el que se señala que el virus avanza hacia las diferentes regiones, al mismo tiempo que el plan de acción oficial no parece funcionar.

Desde nuestra óptica, consideramos que el tratamiento estadístico no fue el idóneo en el sentido de que, las proyecciones que se hicieron, no predijeron el comportamiento de la propagación del virus en el país. Los datos oficiales publicados en el sitio web del Ministerio de Salud no eran fiables; pero, a pesar de esto, se los utilizó para otros análisis y proyecciones realizadas por analistas independientes, así como para la toma de decisiones desde el gobierno central.

Sin embargo, no todo estuvo mal. La cuarentena, como única medida de prevención, sirvió para los pobladores de los distritos de Miraflores, Jesús María, San Borja y San Isidro, y otros distritos de ingresos medios y altos. Las razones son obvias. Estos distritos tienen pobladores que poseen un nivel económico que pueden soportar encierros: sale una persona, compra y vuelve a su casa; o usan el servicio de delivery que aún se mantiene. Todo esto no es posible hacer en los distritos donde abunda la pobreza y que son la mayoría.

Respecto a las proyecciones estadísticas, los errores que se cometieron se debió, muy probablemente, a las siguientes razones.

1. Data no fiable. Cuándo el presidente Martín Vizcarra comenzó con sus exposiciones presentando los datos en gráficas, lo primero que me pregunté fue, ¿De dónde saca los datos?, ¿Tiene datos de todo el país? ¿El Ministerio de Salud y ESSALUD poseen un sistema informático para el registro de casos a nivel nacional? ¿Cuánto tiempo demora en procesarse un caso para convertirse en dato utilizable?

En 2018, mientras dictaba un curso en Ciencias de la Salud, en la unidad de postgrado de una universidad, me enteré de algo que me dejó sorprendido, casi alterado. ESSALUD ni el MINSA tenían un sistema informático unificado en línea para registrar las incidencias o casos a nivel nacional. Esto me pareció una completa irresponsabilidad y, comentamos con los alumnos del curso, el peligro en el que estábamos. Puesto que, sin datos, no se pueden hacer proyecciones y, consecuentemente, tampoco programar actividades ni estimaciones para los presupuestos. ¿Cómo hacían sus presupuestos o programaban sus actividades? Seguramente a la antigua, a ciegas o no se sabe.

La revista de periodismo de investigación Ojo Público también encontró este problema. En un reciente reporte titulado “Coronavirus en Loreto: Reportes identifican nueve veces más muertes que cifras oficiales” señala que “los diferentes sectores del sistema de en salud -Minsa, EsSalud y el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades- tienen sistemas de información propios que no se interconectan entre sí, lo que dificulta compartir o cruzar información”.

Otro reporte es el realizado por el semanario Hildebrant en sus Trece. Este da un paso más con un informe titulado "El gobierno no dice la verdad". Es una clara denuncia al olvido o pobre manejo de los datos (por decir lo menos). Ambos informes nos hacen ver un deficiente registro y gestión de los datos por las instituciones responsables, los cuales se están utilizando para hacer estimaciones de la propagación e impacto del coronavirus y tomar decisiones políticas.

Esto parece ser un problema común en América Latina. Tal como lo señala el epidemiólogo alemán Dietrich Rothenbacher: Las cifras que circulan actualmente no son comparables desde el punto de vista científico porque no se recopilan de forma sistemática y representativa, sostiene. Por su parte, el profesor de la Universidad Johns Hopkins, Francisco González, informa que a los epidemiólogos de dicha universidad les sorprende las bajas cifras del nuevo coronavirus reportadas en la región. La mayoría cree que esos datos son erróneos y no reflejan la realidad. Además, señala que el Estado (en América Latina) no tiene la capacidad para llevar a cabo mediciones, pruebas y tejer fino.

Todos estos informes y opiniones de especialista señalan nuestra deficiencias pero también destacan la importancia de los datos para el planeamiento y la programación de actividades en la lucha contra un fenómenos como el que estamos viviendo. 

2. La variable socio-cultural. Esta variable es la de mayor impacto puesto que su consideración puede cambiar por completo el panorama de la situación desde el punto de vista del registro epidemiológico. El nivel socio económico y la tradición cultural de los pobladores definen una forma de actuar frente a cualquier enfermedad. Así, la gran mayoría de peruanos, no acuden a un hospital, cuando se les presenta un mal con características de gripe o catarro como en este caso; bien sea por ahorrarse dinero o porque perciben el problema como algo manejable. Ellos, sencillamente se curan, o intentan curarse, en casa utilizando las recetas en base a plantas que existen desde hace milenios, las cuales son parte de nuestra tradición cultural. Estas personas solo acuden a un hospital o médico, solo cuando ya no pueden manejar la situación.

La cantidad de peruanos que utilizan la medicina tradicional para curarse de males gripales es grande. Es muy probable que sean cerca de un 70% (dato por confirmar). Además, “dado que los prácticos de medicina tradicional viven y trabajan en las comunidades, el tratamiento está disponible y es asequible para la mayor parte de la población”. Estas son constataciones realizadas por la OMS que, sabiendo que no podía ignorar tal situación, ordenó estudios al respecto y sugirió a los países la creación de institutos para regularlos (OMS; Medicina tradicional. Informe de la Secretaría).

En países como el Perú, donde abunda la pobreza y la informalidad, la medicina tradicional es la alternativa perfecta para cuidar la salud. Sin embargo, los casos tratados y curados en las casas con esta medicina, no generan datos epidemiológicos. Así, una gran cantidad de información de casos no llega a los registros sanitarios. Esto es un serio problema para los hacedores de políticas y tomadores de decisiones.

Las razones por las cuales, la mayoría de peruanos, opta por la medicina tradicional, es principalmente el económico. Al respecto, estudio de la OMS realizado en el 2003, constató que la medicina tradicional es mucho más barata que la llamada medicina moderna. Esta organización encontró que, “de nueve patologías leves y crónicas seleccionadas, los costos directos del uso de esa medicina eran inferiores a los de la terapia convencional, y que su eficacia era superior, con menos efectos secundarios”.

Estas son las razones por las cuales no era apropiado basar las decisiones políticas y estrategia de lucha contra el covid-19, sobre estas proyecciones estadísticas. Hasta ahora, la realidad sigue rebasando las estimaciones realizadas, tal como lo revelan los informes periodísticos antes mencionados.

¿Qué queda por hacer si no contamos con datos fiables?

Consideramos que es necesario y urgente cambiar la estrategia de lucha en los siguientes aspectos:

  • La estrategia principal debe ser evitar el agravamiento de la enfermedad en la persona que lo contraiga. O sea, no enfocarse en evitar el contagio, sino en minimizar el impacto en las personas.
  • El enfoque social. Este debe poner el primer plano la participación de la comunidad, la organización barrial y vecinal. Esto implica convocar a la población para que participe en el apoyo logístico y vigilancia de los hospitales de campaña.
  • Atender casos de primeros síntomas en hospitales de campaña instalados en los barrios. Esto ayudaría, además, a la descongestión de los hospitales públicos.
  • Redefinir el papel de la policía y las fuerzas armadas.
  • Intensificar una campaña comunicacional masiva enfocada en la prevención.
  • Definir una estrategia específica para las poblaciones vulnerables

Los detalles de estos puntos lo trataremos en otro artículo que lo publicaremos en breve.

Mg. Dennis David Dávila Picón.