Nuevas destrezas animales: evolución biológica o influencia humana

 

¿Los toros de lidia mejoraron sus destrezas defensivas?

Los hombres no solo se adaptan al medio sino que lo transforman, sostiene una corriente de pensamiento aceptada por la comunidad científica. En este proceso también se transforma a sí mismo e igual sucede con los seres vivos con los que interactúa.

Las plantas y animales que están en contacto con la actividad humana experimentan cambios en su constitución física y comportamientos. Quizás la domesticación sea uno de los procesos de cambio más incuestionables, con la cual los hombres seleccionan características de especies animales y vegetales para hacerlas más amigables a sus intereses.

Otros cambios importantes son identificados en la práctica médica, disciplina, que en su lucha contra las enfermedades, recopila evidencia de que los organismos unicelulares que tienen contacto con sustancias usadas para combatirlas se vuelven más resistentes. Es decir, modifican su estructura físico-química o su comportamiento para protegerse de sustancias que le son tóxicas. El mejor ejemplo de esto es el bacilo que produce la TBC, ahora es multidrogoresistente; es uno de los más peligrosos que ya es una alerta mundial.

Existe una avalancha de evidencia que refuerza la idea de que la actividad humana está generando la evolución artificial de muchas especies. Plantas, organismos unicelulares y seres vivos de estructuras más complejas, entre las cuales se encuentran los animales con los que interactúa el hombre en su vida diaria, están cambiando constantemente no solo por la imparable marcha de la evolución biológica.

Gracias a Youtube.com hoy conocemos miles de evidencias sobre las nuevas destrezas de muchos animales. Dentro de este grupo están los perros que ya disfrutan viendo televisión, así como los que comprenden los sentimientos y señales de sus amos, según una investigación publicada en Plosone.org

Entre estos, están los gatos que saben ir al watercloset o aprendieron a abrir una puerta. Chimpancés que resuelven tareas complejas. Los gorilas (https://youtu.be/SNuZ4OE6vCk) que aprenden lenguajes de señas y ya se comunican con los humanos. Orangutanes (https://youtu.be/J--XoT0iENQ) que comprenden el sentido de mensajes que antes solo estaban reservados a los hombres.

Otro estudio realizado por Katharine Byrne, estudiante de doctorado de Londres, manifiesta con claridad esta misma idea respecto a los mosquitos del metro de dicha ciudad. Se encontraron diferencias entre los mosquitos de una misma familia, tanto en el comportamiento de apareamiento como en la biología reproductiva, entre los mosquitos que viven en el subterráneo y los que viven en la superficie.

Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Exeter demuestra que los caballos de carreras son cada vez más rápidos. Los investigadores analizaron datos de los registros de carreras desde mediados de la década de 1800 hasta 2012. Del análisis de 616,084 tiempos de carrera logrados por 70,388 caballos se encontró que las velocidades mejoraron considerablemente desde 1850, y el aumento de velocidad son mejores en carreras de distancias más cortas. Así mismo, los datos de 1997-2012 revelan que los progresos en el rendimiento están en curso y continúan mejorando.

No obstante, los científicos indican que necesitan más investigaciones para determinar si el aumento en las velocidades tiene una base genética o son el resultado de una mejor formación, tácticas de su jinete u otros factores ambientales.

¿Esta evolución también llegó a los toros de lidia?

Los toros son animales que reciben cuidados en todo el proceso de crianza y en la preparación para las faenas en las llamadas fiestas taurinas. Cientos de años sometidos a alimentación controlada, condiciones de vida en semilibertad, cuidados veterinarios contra enfermedades y, en nuestra era moderna, todo un programa de mejora genética continua, es de esperarse que tengan un impacto importante en el proceso de evolución de la especie.

Pero, en este proceso evolutivo, hay que considerar otro detalle importante: Una parte del comportamiento que está relacionado con el incremento exponencial del número de cogidas que se están produciendo últimamente en los ruedos. Un mayor número de toreros corneados, muchos de ellos fallecidos hoy es noticia común que acusa, o debería activar una alerta, sobre algún tipo de problema mayor que convoque investigación. Lo cierto es que algo está cambiando en la conducta defensiva del toro.

¿Tantos años sometidos a faenas extremadamente violentas que terminan con su muerte, en las cuales atraviesan estados de sufrimiento extremo, no afecta su comportamiento en el sentido de llevarle a mejorar su capacidad defensiva? Es decir, ¿los toros son más capaces que antes para visualizar a su oponente y acertar en su embestida? El incremento del número de cogidas, al parecer, nos dice que sí.

Una evolución que haga posible un aprendizaje que le permita mejorar solo en un centímetro su embestida, puede significar un golpe devastador a su oponente.

En el sitio web Los Toros Dan y Quitan (http://www.lostorosdanyquitan.com) presentan una cronología de tragedias desde 1570 hasta el 2018. En esta cronología observamos el enorme incremento del número de corneadas que sufrieron los toreros. Nótese, además, que esta información es solo de cogidas que terminaron con la muerte del torero. Sin embargo, no hay que tomar tan a la ligera esta información, puesto que corremos el riesgo de supervalorarla y caer en un error.

Es conocido por todos nosotros que el acceso a la información que se tiene hoy en día puede estar afectando la presentación de estos datos. Ahora, desde cualquier parte del mundo te pueden compartir la última corneada producida en un ruedo. Esto fue muy diferente en los años 1570 e, inclusive, hasta solo unas décadas atrás. Es decir, es probable que la información de los primeros años no sea representativa; o sea, que muchas corneadas no fueran registradas en ninguna parte. Y que las corneadas de los últimos años, sean mucho más fiables, dada la disponibilidad de la comunicación y acceso a la información que se tiene hoy en día.

A pesar de todo, los datos que observamos marca una tendencia que debe llevarnos a la acción. El incremento del número de cogidas durante este siglo creció exponencialmente. En los últimos 18 años se reportaron 894 fatalidades, una cifra enorme, si consideramos que en todo el siglo 20 solo se registrado 1027 casos fatales.

¿Entonces, el incremento del número de corneadas registradas se debe a la evolución biológica, a las condiciones externas como crianza, alimentación y otros cuidados, o solo es una falsa percepción, producto de la fácil exposición o comunicación de la información que tenemos hoy en día?

Responder a esta pregunta no es tan simple. Las investigaciones que se realizan sobre los toros de lidia no abarcan estos aspectos. Es por eso que dejamos la pregunta abierta.

Sabemos que la biología está haciendo su parte en todos los seres vivos, esto es innegable; solo queda investigar en qué aspectos la evolución biológica llegó a los toros (y si es que se olvidó de los toreros).