Un gen promete una nueva manera de suprimir la obesidad

Una vía genética para eludir la ganancia de peso que acompaña a una dieta alta en azúcar ha sido descubierta por los científicos. Trabajando previamente con el gusano Caenorhabditis elegans, los investigadores encontraron que ciertos mutantes genéticos pueden ser alimentados con dietas muy altas en azúcar sin ganar peso, mientras que otros, no mutantes, engordaron notablemente con la misma dieta.

Hasta ahora, el trabajo sido únicamente en el gusano C. elegans y células humanas en laboratorio, pero la vía genética en estudio se encuentra en casi todos los animales, desde las levaduras hasta los seres humanos. Después, él planea probar sus hallazgos en ratones.

Los investigadores señalaron que la dieta alta en azúcar que las bacterias comían era el equivalente al de un humano comiendo una dieta occidental, informaron, haciendo referencia a la dieta caracterizada por el alto contenido de grasa y azúcar, es decir, alimentos como hamburguesas, papas fritas y gaseasas.

El gen en estudio (SKN-1) también existe en los seres humanos, donde tiene otro nombre (Nrf2), lo que sugiere que los resultados podrían ser los mismos. Esta proteína se ha estudiado también en mamíferos. Esta es un "factor de transcripción" que se une a una secuencia específica de ADN para controlar la capacidad de las células para la desintoxicación o reparar el daño cuando se expone al oxígeno químicamente reactivo, lo cual es una amenaza común en muchas células.

Las compañías farmacéuticas ya están trabajando para desarrollar fármacos de pequeñas moléculas para que dirijan hacia Nrf2, con la esperanza de que produzcan más antioxidantes y lento el envejecimiento.

Pero, los investigadores informan que, aunque la promesa de una píldora para ayudar a controlar la respuesta de su cuerpo a la alimentación es tentadora, no está exento de riesgos, puesto que el aumento de la función de dicha proteína (Nrf2) se ha relacionado con cánceres muy agresivos. Ellos creen que podría ser una cuestión de tiempo y lugar, es decir, se activar la proteína en tejidos específicos y cuando sea necesario, entonces se podría aprovechar sus beneficios potenciales, señalaron.

La investigación ha sido descrita la revista Nature Communications y fue realizada por un equipo de científicos de la Escuela Davis de Gerontología y Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, USC.