Trabajo colaborativo permitió registrar las imágenes de la fusión de dos estrellas de neutrones

Podría ser una de las observaciones más importantes de la década lograda por un equipo internacional de astrofísicos. Los científicos registraron, por primera vez, la luz emitida por el choque de dos estrellas de neutrones. El evento que ocurrió a 130 millones años luz de nuestro planeta, se observó mediante telescopios ubicados en nuestro continente: uno en la estación Astrofísica de Bosque Alegre, provincia de Córdoba, el segundo en el Cordón Macón, Provincia de Salta, Argentina; y el tercero en el cerro Tololo, en Chile.

Esta observación fue producto de la acción coordinada de varios equipos de investigación que se inició el pasado 17 de agosto, con la detección de ondas gravitacionales, por el Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory, LIGO, que posee tres estaciones para detectar estas ondas que surgen de la fusión de dos estrellas de neutrones. Dos de las estaciones están ubicadas en Estados Unidos y una en Italia.

Con esta información, los científicos triangularon estas tres detecciones, luego del cual, pudieron localizar con precisión un sector del universo desde donde provenían dichas ondas. Esto, señalan los científicos, permitió circunscribir la búsqueda de la fuente emisora de las ondas gravitacionales a sólo 50 galaxias.

Por su parte, el telescopio Swope para el reconocimiento de Supernovas, descubrió, pocas horas después de la alarma enviada por LIGO, una fuente óptica, es decir, luces brillantes, en una galaxia llamada NGC4993.

Es así como se logró obtener la información y detectar con precisión el origen del evento. A partir de esto, los instrumentos de TOROS (Transient Optical Robotic Observatory of the South) observaron con dos telescopios -uno en Chile T80S, en cerro Tololo, y otro en la estación Astrofísica de Bosque Alegre- el evento y lograron obtener las imágenes.

Este importante logro científico de TOROS lo lideraron los argentinos, Diego García Lambas, investigador superior del CONICET y director del Instituto de Astronomía Teórica y Experimental (IATE, CONICET-UNC), Lucas Macri, de la Universidad de Texas A&M y Mario Díaz, director del Centro de Astronomía de Ondas Gravitacionales de la Universidad de Texas del Valle del Río Grande. También participaron más de 30 científicos e ingenieros de EEUU, México, Brasil, Chile y Argentina.

El resultado del estudio fue publicado en la Revista The Astrophysical Journal Letters.