Premio Nobel a mujeres que descubrieron la forma de reescribir el código de la vida

 

Mientras investigaba una bacteria común y dañina a principios de la década de 2000, la genetista francesa Emmanuelle Charpentier descubrió que esta bacteria poseía un mecanismo de defensa antiguo que le permitía alterar el ADN viral y, por lo tanto, protegerlo de futuras infecciones.

Aproximadamente al mismo tiempo, Jennifer Doudna lideraba una investigación en la Universidad de California, Berkeley, investigando la función del ARN, la molécula que instruye la codificación de genes.

Por otro lado, otros grupos de investigación también estaban estudiando la repetición de una secuencia de código genético dentro de microorganismos, conocida como repeticiones palindrómicas cortas agrupadas regularmente interespaciadas: CRISPR.

Posteriormente, Charpentier y Doudna, se unieron para trabajar utilizando sus nuevos conocimientos de ARN y CRISPR para fusionarlos en una sola molécula. Así lograron crear un par de "tijeras" genéticas capaces de cortar el ADN en un lugar determinado.

Su trabajo fue publicado en 2012 y, desde entonces, esta herramienta CRISPR-Cas9, ha sido utilizada por otros investigadores quienes demostraron cómo se puede usar para modificar el genoma en células de ratones y humanos. Con esta herramienta se pueden hacer cortes en una parte precisa de cualquier genoma que se elija, con lo cual abrieron la puerta al uso de los sistemas naturales de la célula para reparar el ADN "defectuoso" y reescribir el código de la vida.

El 7 de octubre de 2020, Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna, creadores del CRISPR-Cas9, fueron galardonadas con el Premio Nobel de Química.

Esta tecnología ha revolucionado el estudio de la vida molecular, contribuyendo a los tratamientos experimentales contra el cáncer y cultivos resistentes a la sequía, sostuvo el comité del Premio Nobel.