Peces que cambian de sexo se recuperan más rápidamente de la sobrepesca

 

Algunas especies de peces recuperan sus poblaciones a ritmos muy diferentes cuando esta disminuye debido a la sobrepesca, según un nuevo estudio publicado en el Ecological Society of America's journal Ecological Applications. En él se informa cómo las especies de peces que cambian de sexo pueden recuperarse más rápido que las especies de sexo fijo.

La mayoría de los estudios sobre la recuperación de la población dentro de las áreas marinas protegidas de la sobrepesca se han centrado en especies de sexo fijo; esto es, cuando un pez hembra permanece hembra toda su vida y un macho permanece macho.

Los científicos no han tomado en cuenta este fenómeno debido, probablemente, a que la mayoría supone que las especies de peces son de un solo sexo. Sin embargo, hoy se sabe que muchas especies pesqueras importantes no lo son; las hembras cambian a machos en algún momento de su vida.

Este cambio se da en circunstancias como, por ejemplo, cuando disminuye la población de machos debido a que las empresas pesqueras los atrapan por su mayor tamaño. La pesca selectiva por tamaño se enfoca en atrapar machos porque estos suelen ser más grandes, lo cual hace que la mayoría de las que sobreviven sean hembras. De manera que, en esas poblaciones, se altera la proporción entre machos y hembras. Ante tal situación, surge como mecanismo de supervivencia, el cambio de sexo.

En este estudio, los investigadores utilizaron simulaciones por computadora para investigar cómo las diferentes poblaciones de peces que cambian de sexo responden en un medio protegido de la sobrepesca y en condiciones desprotegidas. También analizaron el "cuándo" y el "por qué" diferentes especies cambian de sexo, con el fin de ver si tal cambio también tiene un efecto en la recuperación.

Observaron que las diferentes especies que cambian de sexo pueden seguir varias reglas o señales que los impulsan al cambio. Por ejemplo, el mero mordaza lo hace a un tamaño o edad fijos. Una vez que las hembras alcanzan cierto tamaño, hacen la transición. El sheepshead de California (Semicossyphus pulcher), sin embargo, sigue diferentes reglas: los grandes machos territoriales protegen un territorio de apareamiento de las hembras y limitan cuando esas hembras cambian de sexo. En este escenario, solo cuando un macho grande muere, un pez hembra puede cambiar a macho y hacerse cargo del territorio.

En las simulaciones de los investigadores que involucran estos diferentes tipos de especies que cambian de sexo, parece que el tiempo de recuperación de la población depende en gran medida del grado en que se necesiten abundantes machos para la reproducción, o la "función de apareamiento".

Para especies como el mero, una especie que se aparea en grandes eventos grupales de desove y cambian de sexo solo a un cierto tamaño o edad, la presencia masculina es problemática. No hay suficientes machos disponibles para fertilizar todos los huevos producidos por las hembras, y estas no pueden hacer la transición y reemplazar a los machos hasta que crecen lo suficiente como para hacerlo.

Los hallazgos de esta investigación indican que una especie que cambia de sexo probablemente responderá de manera más lenta e impredecible cuando está en un área protegida que las especies de sexo fijo.

Sin embargo, para especies como el Sheepshead de California, la desproporción entre hembras y machos creada por la pesca en realidad funciona a su favor. Cuando se pescan machos, una hembra cambia a macho y toma su lugar en un territorio. Debido a que esta especie se reproduce en un estilo similar al harén en el que un macho se empareja con muchas hembras cada día, estos peces no dependen de tener abundantes machos para volver a incrementar su población.

Parece que, mientras las hembras reemplacen fácilmente a los machos, y la tasa de reproducción siga siendo alta, incluso con pocos machos, una especie que cambia de sexo tiene una ventaja en la recuperación de la población sobre una especie genérica de sexo fijo. Por el contrario, una especie que necesita muchos machos para el apareamiento, especialmente cuando las hembras no se convierten en machos hasta que crecen hasta cierto tamaño, está en desventaja.

Los investigadores creen que la mayoría de las especies que cambian de sexo son del tipo que se reproducen al estilo harén. Sin embargo, saben que las funciones de apareamiento son todavía desconocidas, prácticamente, en la mayoría de peces, por lo que se necesita mucha más investigación empírica para comprender mejor la forma y la función de apareamiento de más especies, especialmente aquellas que son objeto de actividades de pesca.