Liebre europea, amenaza latente

La introducción de especies foráneas a cualquier hábitat siempre arrastrará el temor de cambios en el ecosistema que se invade, tal como sucede actualmente en el Perú con la liebre europea, Lepus europaeus, tras su llegada desde el sur hace algunos años.

Este pequeño mamífero, oriundo de las tierras que abarcan el sur de Suecia y Finlandia y parte de Gran Bretaña hasta las zonas bajas del oeste de Siberia, fue traído intencionalmente a los países de Argentina y Chile entre 1880 y 1930, con el tiempo llegó a ocupar gran parte del cono sur sudamericano,  como el altiplano Peruano-Boliviano y  las áreas semidesérticas de las vertientes occidentales de los Andes. Amenazando ahora con la posibilidad de llegar al norte del país, donde prácticamente no existirían barre­ras biogeográficas ni fisiológicas para su dispersión.

En el Perú esta liebre tuvo su primer reporte formal en 2002, según lo revelado por un estudio publicado a inicios de este año en la Revista Peruana de Biología, donde Horacio Zeballos, investigador de la Colección Científica del Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional San Agustín, y un grupo de sus colegas señalan que el invasor está presente en Arequipa, Cusco, Moquegua, Puno y Tacna.

La investigación explica que este pequeño mamífero, que gusta primariamente de entornos abiertos, ha demostrado una notable plasticidad ecológica en el uso de hábitats y recursos, aunque se ha visto que los bosques amazónicos y montañosos parecen ser una barrera efectiva que evita su expansión.

Asimismo, desde los primeros avistamientos en Arequipa durante la última década del siglo anterior, el equipo de investigación observó dos vías de dispersión, la primera desarrollada de forma progresiva sobre la puna del mencionado departamento sureño a una velocidad de expansión de 14,5 km/año, llamada “ruta puneña”. Igualmente se encuentra la denominada “ruta ribereña”, la cual ocurre a lo largo de los ríos hacia la costa, teniendo un avance de 18,2 km/año aproximadamente.

Este trabajo también muestra que si bien antes las evidencias indicaban que la liebre sólo logró instalarse en las tierras menos fértiles del país, sobreviviendo incluso con pasto de mala calidad, ahora este invasor ha ingresado a lugares de mayor productividad en los departamento de Cusco y Puno, donde existen hábitats más vegetados y con importante riqueza de especies.

Por último existe la posibilidad, tomando lo conocido en Argentina y Chile, que esta especie pueda ocasionar en el Perú algunos problemas, tales como la competen­cia con especies nativas y ganado doméstico; además de modificaciones en la composición de la vegetación en las comunidades de pastos naturales, y con ello cambios en las propiedades físicas del ecosistema; alteraciones del ciclo de nutrientes; pérdida de la productividad vegetal; y pérdida de biodiversidad.