Fósil de serpiente de cuatro patas encontrada en Brasil sacude el mundo de la ciencia

Un fósil de 113 millones de años de una serpiente de cuatro patas, encontrada en Brasil, podría ser el eslabón que conecte estas antiguas criaturas con sus pares modernos.

Este espécimen está obligando a los científicos a repensar la evolución de las serpientes, las cuales se cree, se desarrollaron a partir de lagartos.

Los investigadores informan que es los restos del animal encontrado es el ancestro directo de las serpientes modernas, pero que, debido a las características que muestran estas extremidades, creen que no los utilizaba sus para caminar sino para atrapar a su presa o para aferrarse a su pareja durante el apareamiento.

Según los estudios, en el mencionado fósil se han observado adaptaciones para excavar, pero no para nadar, lo cual refuerza la idea de que las culebras evolucionaron en tierra. Este debate se ha mantenido vivo durante muchos años entre los entre paleontólogos.

El Tetrapodophis amplectus o "serpiende del abrazo" nombre con el que se le bautizó, fue encontrado originalmente en Crato, una zona rica en fósiles ubicada al noreste de Brasil. El fósil se ha encontrado hace décadas, pero debido a que sus piernas no son tan fáciles de notarse a simple vista, permaneció guardada en una colección privada.

Para los investigadores, es el fósil de serpiente más primitivo que se conoce y, afirman, que se nota con claridad que no es acuática, puesto que sus extremidades no presentan características de aletas. Sin embargo, su tronco largo y hocico corto son los rasgos típicos de un animal que excava, todo lo cual son consistentes con adaptaciones para la vida en una madriguera.

Este hallazgo muestra inequívocamente que las serpientes se originaron en el Hemisferio Sur y apoya con firmeza su origen terrestre, señalaron los investigadores.

El especimen mide 19,5 cm de largo. Sus extremidades traseras y delanteras (de 4 mm y 7 mm respectivamente) son muy pequeñas y altamente especializadas, con dedos muy delgados y garras puntiagudas. Presenta, además, 272 vértebras, 160 de los cuales forman su cuerpo principal sin contar la cola. Ante esta evidencia, los investigadores, señalaron que este número es más del doble del límite que se observa en cuerpos alargados, todo lo cual contradice algunos supuestos sobre la evolución de la serpiente. Es decir, la evolución de estos animales tiene que ser repensada, señalaron.