Físicos observan un posible segundo estado del agua líquida

Al agua todavía no lo conocemos tanto como creemos o imaginamos. Al menos eso es lo que constataron investigadores de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, que habían estado estudiando las propiedades físicas del agua.

Sabemos que es un elemento importantísimo para la vida en la tierra, tal es así que su sola presencia es sinónimo de vida. Pero, como compuesto químico, es muy raro y todavía lo estamos subestimando.

Con excepción del mercurio, el agua tiene la tensión superficial más alta de todos los líquidos. Es también una de las sustancias conocidas cuyo estado sólido puede flotar en su estado líquido y, a diferencia de casi todos las otras sustancia conocidas, el agua se expande cuando se congela.

Su punto de ebullición también resulta extraño para los científicos. Afirman que, mientras que los puntos de ebullición de otros hidruros (telururo de hidrógeno y sulfuro de hidrógeno), disminuyen a medida que el tamaño de la molécula disminuye, el H2O tiene un sorprendente punto de ebullición muy alto para su peso molecular que es pequeño.

Ahora los físicos han dado con otra sorprendente propiedad que, según informan, es otro estado del agua líquida. Demostraron que, en algún punto entre las temperaturas de 40 y 60 grados centígrados (104 y 140 grados Fahrenheit), presenta un nuevo conjunto de propiedades.

Durante la investigación se observaron propiedades como su conductividad térmica, índice de refracción, la tensión superficial, entre otras, para durante las fluctuaciones de temperatura entre 0 y 100 grados centígrados. Cuando el agua llega a los 40 grados, sus propiedades cambian en todo el proceso hasta 60 grados. Los investigadores sugieren que esto se debe a que el agua líquida había cambiado en una fase diferente.

Aunque todavía no está claro, es posible que el agua se capaz de cambiar entre dos estados totalmente diferentes de líquido a ciertas temperaturas. Es un estado similar al plasma. La existencia de este nuevo estado del agua podría tener grandes implicaciones para nuestra comprensión tanto a nivel nanométrico como en los sistemas biológicos.

El estudio ha sido publicado en la Revista Internacional de Nanotecnología.