Expansión de cultivo de palma aceitera amenaza bosques y especies en cuatro continentes

La producción de aceite de palma se expande desde el sudeste de Asia hasta las regiones tropicales de América y África, donde bosques y especies vulnerables se enfrentan a un mayor riesgo de desaparición, según un estudio dirigido por la Universidad de Duke.

Las mayores áreas de bosque vulnerables están en África y América del Sur, donde más del 30 por ciento de tierras aptas para el cultivo de la palma aceitera, están sin protección.

Recientemente se ha determinado que las tasas de deforestación son más altas en el sudeste asiático y América del Sur, en particular Indonesia, Ecuador y Perú, donde más de la mitad de las plantaciones de palma de aceite se cultivan desde 1989 en terrenos desprotegidos. Estos lugares que antes eran bosques tropicales están siendo destruidos, con lo cual se amenaza la biodiversidad y se genera el aumento de emisiones de gases de efecto invernadero.

El aceite de palma es ahora el aceite vegetal más comercializado del mundo, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. El aceite que se extrae de la palma y sus derivados son ingredientes comunes en muchos alimentos procesados y productos de cuidado personal. A medida que crece la demanda mundial, grandes extensiones de bosques tropicales están siendo convertidas en plantaciones de palma de aceite en 43 países.

El equipo de investigación utilizó imágenes en alta resolución de Google Earth y las imágenes de satélite Landsat, para rastrear el alcance de esta deforestación en cuatro regiones: el sudeste de Asia, África, América del Sur y Mesoamérica, que incluye a México, América Central y el Caribe.

Lograron modelar las zonas donde es más probable que ocurra la deforestación futura, basado en el ritmo de la expansión reciente en cada región y la extensión de los bosques adecuados que están sin protección.

Los investigadores señalaron que dado que los bosques en las cuatro regiones contienen altas concentraciones de las diferentes especies de mamíferos y aves en peligro de extinción, los esfuerzos de conservación tendrán que incorporar estrategias adaptadas a cada región.

En la Amazonía tanto como en Indonesia existen muchas especies de mamíferos y aves que están amenazadas; también en zonas como la cuenca del Congo y los bosques costeros de Colombia son el hogar de especies que son especialmente vulnerables por la pérdida de hábitat a pesar de no estar clasificados como amenazadas o en peligro.

Se sabe que la industria del aceite de palma tiene un legado de deforestación, y la presión actual del consumidor empuja a las empresas hacia bosques libres o desprotegidos tal como está sucediendo en Tamshiyacu Perú.

El Estado peruano, a través del Ministerio de Agricultura y Riego viene promoviendo la expansión de monocultivos agroindustriales de palma aceitera y cacao, papaya, entre otros, que generan deforestación de miles de hectáreas de bosques primarios de la Amazonía peruana, los cuales hasta el 2016 han ocasionado una pérdida de 91,413 hectáreas de bosques en las regiones de Loreto, San Martín y Ucayali.

Entre los años 2013 y 2015 se deforestaron 22,076 hectáreas de bosques primarios: 2,126 ha en Tamshiyacu (Loreto), 8,200 ha en San Martín, y 11,750 ha en Nueva Requena (Ucayali). Se calcula que las pérdidas derivadas de la destrucción de bosque en Tamshiyacu ascienden a más de 170 millones de soles.

Se estiman en más de 803 millones de soles en pérdidas económicas por la deforestación en Nueva Requena, monto que se multiplica si valorizamos la pérdida del acceso y beneficio de las múltiples funciones sociales y ecosistémicas de los bosques tropicales. A ello se suma que existen 106,212.6 hectáreas de bosques en riesgo de adjudicación para expandir el cultivo de cacao y palma aceitera.

Pronunciamiento del Comité de Defensa del Agua de Iquitos – Región Loreto

Investigaciones como esta nos ayudan a comprender dónde es necesario la regulación gubernamental para dar forma a la expansión de plantaciones de palma de aceite de manera que protejan los ecosistemas ricos en biodiversidad y evitar la deforestación, señalaron los investigadores.