Estudio reevalúa riesgo sísmico en los andes e identifica regiones vulnerables

Nuevos estudios permiten una mejor comprensión de la evolución reciente de los Andes y sus márgenes continentales, los cuales son de gran utilidad para realizar mejores estimaciones sobre los riesgos sísmicos en la región.

Si bien, la posibilidad de predecir la fecha en que se producirá un terremoto es todavía lejana, identificar las áreas en las que podrían ocurrir es una realidad.

Investigadores del IRD, sus socios franceses, ecuatorianos y peruanos han medido, recientemente y por primera vez mediante GPS, la deformación en el norte de los Andes donde la tectónica de placas del Pacífico y de América del Sur presenta una alta actividad sísmica. Los científicos identificaron las áreas en las que la falla, que se encuentra en la interfaz de estas dos placas, es capaz de generar grandes terremotos.

Este trabajo, que fue publicado en Nature Geoscience, también arroja luz sobre la formación de grandes estructuras tectónicas como las tierras altas de Bolivia y el Golfo de Guayaquil, en Ecuador, con el descubrimiento de una microplaca continental en Perú y el sur de Ecuador.

Los investigadores que fueron capaces de localizar las zonas de riesgo, señalaron que solo dos segmentos de la falla pueden producir mega-terremotos de más de 8,5 en la escala de Richter, los cuales pueden, potencialmente, estar acompañados por tsunamis. Este primer segmento se encuentra en el centro de Perú y, el segundo, más al norte, se extiende desde el norte de Ecuador hasta el sur de Colombia.

En medio de estos dos segmentos activos, el equipo de investigación identificó un tercer segmento de subducción. Este se caracteriza por tener un deslizamiento que es principalmente asísmico. En esta área que abarca más de 1.000 kilómetros desde el norte de Perú hasta el sur de Ecuador, que es el 20% de la longitud de la subducción andina, la energía acumulada parece insuficiente para producir un mega-terremoto. En toda la región los terremotos siguen siendo más superficiales y de menor magnitud, según lo observado en la historia reciente.

Los estudios también permitieron descubrir un gran bloque continental situado entre las placas del Pacífico y América del Sur. Este pedazo de continente denominado por los investigadores como "astilla Inca", es de más de 1.500 km de largo y entre 300 y 400 km de ancho. Se encuentra separada de la placa continental y se mueve de 5 a 6 mm por año hacia el sureste. El hallazgo sugiere que la deformación actual de los Andes, desde Venezuela hasta el sur de Chile, y la actividad sísmica en la región, están dominados por los movimientos de varias microplacas de ese tipo.

El descubrimiento de la "astilla Inca" también explica la ubicación de las principales estructuras tectónicas. Por ejemplo, las tierras altas de Bolivia, la segunda meseta más alta del mundo, fue creada por la unión de la "astilla Inca" y la microplaca de los Andes centrales. Por el contrario, la apertura del Golfo de Guayaquil en Ecuador es el resultado de la divergencia del bloque Inca y las microplacas de los Andes del norte.

Como ya se conoce, los Andes han tenido tres de los mayores terremotos registrados en la historia. Sucedieron en la frontera entre Colombia y Ecuador en 1906, en Chile, en 1960 y en 2010, pero, los científicos todavía no son capaces de decir cuándo sucederá nuevamente uno de estos grandes terremotos.

Los científicos han logrado esta información utilizando mediciones obtenidas por una red GPS desde 2008 y datos de observación recopilados desde la década de 1990, con los cuales se cuantificaron los movimientos de 100 puntos de medición del centro de Perú hasta el sur de Colombia, con una precisión de alrededor de un milímetro por año.