El maíz fue parte de la dieta humana hace 5 mil años

 

Un equipo de investigadores, entre los que se encuentran especialistas de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), han concluido que durante el periodo arcaico tardío (de 3.000 a 1.800 años AC), el maíz, (Zea mays) era un componente principal de la dieta de las personas del norte chico del Perú, un área de notable florecimiento cultural en el tercer milenio AC.
 
Estas investigaciones, dirigidas por el Dr. Jonathan Haas del Field Museum of Natural History (Chicago, EEUU), en el que participan Luis Huamán Mesía y Cindy Vergel Rodríguez, del Laboratorio de Palinología y Paleobotánica de la UPCH, fueron publicadas el 25 de febrero en los Proceeding of the National Academy of Sciences (PNAS) de los Estados Unidos.

Durante décadas, los arqueólogos se han esforzado por comprender el surgimiento de una civilización que se desarrolló en el actual territorio peruano, durante este periodo. Una de las preguntas constantes ha sido conocer el papel que ha jugado la agricultura y en particular el maíz, en la evolución de las sociedades complejas y centralizadas.

Hasta ahora la teoría predominante ha sido que los recursos marinos primaron sobre la agricultura como motor de la economía permitiendo el desarrollo de la civilización en la región andina del antiguo Perú. Contrariamente a esto, surgen los resultados de la investigación de vanguardia, la que está proporcionando nuevas respuestas basadas en evidencias microscópicas, encontradas en más de 200 muestras de suelo, herramientas de piedra y coprolitos.

«»Proceso de investigación.- Las investigaciones se realizaron en 13 sitios arqueológicos de los valles de Pativilca y Fortaleza al norte de Lima, donde la amplia evidencia botánica mostró la producción extensiva, el procesamiento y el consumo de maíz entre los 3000 y 1800 AC.
 
Los científicos identificaron varias áreas en los sitios, incluyendo viviendas, pozos de basura, cuartos ceremoniales y sitios para acampar. Un total de 212 muestras obtenidas en el curso de todas las excavaciones, fueron fechadas con radiocarbono.

Los restos macroscópicos de maíz (granos, las hojas, los tallos y las mazorcas) fueron poco frecuentes. Sin embargo, el equipo buscó más profundamente, encontrando una gran cantidad de evidencia microscópica de maíz de diversas formas. Una de las más claras evidencias fue la abundancia de polen de maíz en las muestras de suelo prehistórico.

La mayoría de las muestras de suelo analizadas provenían de pozos de basura asociados con la arquitectura residencial. Otras muestras fueron tomadas de diversos lugares, tales como suelos de habitaciones y escombros de construcción. De las 126 muestras de sedimentos analizadas (sin contar las herramientas de piedra y coprolitos), 61 contenían polen de maíz.

Esto es consistente con el porcentaje de polen de maíz se ha encontrado en otras partes del mundo donde el maíz es un cultivo importante y constituye la principal fuente de calorías en la dieta. También se analizaron restos en las herramientas de piedra usadas para cortar, raspar, machacar y moler.

Las herramientas se examinaron para determinar la evidencia de residuos de plantas, en particular granos de almidón y fitolitos (cuerpos de sílice que poseen las plantas). De las 14 herramientas de piedra analizadas, 11 tenían granos de almidón de maíz en las superficies de trabajo y dos tenían fitolitos de esta planta.

Los coprolitos (material fecal conservado) proporcionan la mejor evidencia directa de la dieta prehistórica. Fueron 62 coprolitos analizados, de procedencia humana y de diversos animales. De todos estos, 43 muestras (69%) presentaron granos de almidón, fitolitos u otros restos de maíz.

Por otro lado, aquellos que fueron de procedencia humana, 23 presentaron restos de maíz, siendo la segunda planta más común, el camote. Los coprolitos también mostraron que los peces, principalmente la anchoveta, proporcionó la proteína en la dieta, pero no la fuente de caloría.

Los investigadores concluyeron que la prevalencia de maíz en contextos múltiples y en varios sitios indica que este cultivo alimenticio domesticado fue cultivado ampliamente en la región, constituyendo una parte importante de la dieta local, y no se utilizó sólo en ocasiones ceremoniales.

La investigación en última instancia, confirma la importancia de la agricultura en el suministro de una sólida base económica para el surgimiento de las sociedades complejas y centralizadas, tal como ocurrió en otras partes del mundo.

Todo el trabajo botánico realizado en este proyecto se llevó a cabo en el Laboratorio de Palinologia y Paleobotánica (LPP) de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, bajo la dirección del Prof. Biólogo Luis Huamán.

El análisis de los restos microbotánicos se realizó en colaboración entre los miembros del LPP, especialmente Cindy Vergel, (egresada de la UPCH y ex tesista del LPP), David Goldstein ( National Park Service) y Karl Reinhard (Universiy of Nebraska Lincoln).

El proyecto es co-dirigido por los Doctores Jonathan Haas y Winifred Creamer (Northern Illinois University), con financiamiento de la Fundación Nacional de Ciencia de los Estados Unidos, en el marco del convenio UPCH-Field Museum of Natural History.