El correr combinado con experiencia visual, restaura la función cerebral

En un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad de California en San Francisco, correr, cuando va acompañada de estímulos visuales, restaura la función cerebral a los niveles normales en los ratones que habían sido privados de la experiencia visual en la vida temprana.

El estudio, además de sugerir una nueva estrategia terapéutica para los seres humanos con ceguera en un ojo causada por una catarata congénita, párpado caído, o el ojo desalineado, sugiere que el cerebro adulto puede ser mucho más capaz de lo que se pensaba, de modificar sus conexiones y repararse a sí mismo.

La investigación partió del descubrimiento de que las neuronas en el área visual del cerebro del ratón lograban robustecerse cada vez que caminaban o corrían. A principios de este año, un becario postdoctoral Yu Fu, PhD, Stryker y varios colegas, tomaron estos hallazgos y han podido identificar y describir el circuito neural responsable de este "estado de alta ganancia" inducido por la locomoción, en la corteza visual del cerebro del ratón. Sin embargo, estos estudios no han dejado claro si este circuito podría tener importancia funcional o clínica más amplia.

En la nueva investigación, publicada 26 de junio 2014 en la revista en línea elife , Stryker y UCSF el becario postdoctoral Megumi Kaneko, MD, PhD, cerró un párpado de crías de ratón durante unos 20 días después del nacimiento, y ese ojo se mantuvo cerrado hasta que los ratones tuvieron cerca de cinco meses de edad. La visión de estos ratones mostraron muy reducida actividad neuronal en la parte del cerebro responsable de la visión en ese ojo.

Los investigadores informan que a algunos ratones se les permitió correr libremente por bolas de espuma de poliestireno en suspensión sobre un colchón de aire, mientras se hacían grabaciones de sus cerebros. Se observó poca mejoría en los ratones que habían sido privados de la información visual, bien cuando simplemente se les permitió correr o cuando recibieron entrenamiento visual con el ojo privado no acompañado de caminar o correr.

Pero cuando los ratones fueron expuestos a los estímulos visuales, mientras que estaban corriendo o caminando, los resultados fueron espectaculares, informaron. En una semana las respuestas del cerebro a los estímulos del ojo privado eran casi idénticos a los del ojo normal, lo que indica que los circuitos del área visual del cerebro relacionado con el ojo privado se había sometido a una reorganización rápida, proceso conocido en la neurociencia como "plasticidad".

A pesar de estos resultados, los investigadores todavía no tienen idea si la actividad de correr pone a la corteza humana en un estado de alta ganancia que mejora la plasticidad, como ocurre con la corteza visual del ratón, concluyeron.