Cuidar y poner en valor los ‘glaciales verdes’

“El Perú será uno de los primeros países que sufrirá el impacto del cambio climático”, se escucha por todos lados. Sabemos también que nuestros glaciales están desapareciendo y que, debido a esto, pronto nos quedaremos sin ese fundamental recurso para la vida. Además de esto, sufrimos la arremetida de la minería legal e ilegal irresponsable, sin escrúpulos que están dispuestas a sobornar y matar, así como a contaminar los ríos y desaparecer los valles más ricos.

En todo este triste panorama existen otras almas que caminan por ahí con sueños distintos y, como investigadores natos, llevan consigo información buscando alguna autoridad que los escuche o les apoye en su indagación. Pero casi siempre encuentran el desdén o, sencillamente, el mutismo que trata de ahogar su pasión. Pero no lo logran.

Frente a esto y dando muestras de una inteligencia mayor, muchos se han unido en organizaciones de ciudadanos donde comparten sus destrezas y descubrimientos. Quizás, avizorado el valor de esa vieja arenga que reza “la unión hace la fuerza”, están abriendo una puerta que nos hace ver más allá y nos dejan con la sospecha de que la ciencia de valor y utilidad no está en los centros académicos-científicos peruanos, sino en el corazón de muchos hombres y mujeres que fueron dejados de lado por la burocracia, la corrupción y el amiguismo de sujetos que muestran altos grados académicos pero poco trajín e interés científico.

Así encontramos a Hugo Huayta, un ingeniero que recorre las alturas del Perú hurgando en posibilidades y nuevos retos que relata con pasión. En ese trajín desarrolló un estudio con el fin de determinar la composición química proximal, las principales características fisicoquímicas y la actividad antibacteriana del musgo Sphagnum maguellanicum procedente de las zonas altoandinas de Lucanas, Ayacucho. También analizó su capacidad de adsorción de metales pesados con el fin de identificar su potencial para el desarrollo de productos derivados con mayor valor agregado.

Encontró que el musgo se comporta como un verdadero “glacial verde”, debido a su capacidad de capturar agua del ambiente 46 veces su propio peso. Se les encuentra en las alturas, donde hay frío pero ningún bloque de hielo, formando colchones verdes y acuosos que dar origen a riachuelos y ríos que, finalmente, llevan vida a muchos valles andinos.

Señala que el musgo Sphagnum maguellanicum, que es abundante en zonas como la reserva Pampa Galeras(1), es cosechado y secado por algunas comunidades para ser vendido a bajo precio, principalmente como sustrato para el cultivo de orquídeas. Sin embargo, es también importante por su densidad muy baja, su pH en rango ácido, lo cual le da propiedades antimicrobianas contra Staphylococcus aureus y Streptococcus faecalis, así como para filtrar metales.

En general, señala, que las especies de musgo Sphagnum se caracterizan por su gran capacidad de absorción de humedad, captación de metales pesados y actividad antibacteriana. Sin embargo, advierte, que estas propiedades dependen de la especie y de su lugar de procedencia. En el Perú, se han reportado hasta el momento cuatro especies, siendo la de mayor abundancia la Sphagnum maguellanicum que crece en las zonas altoandinas, con altos índices de humedad, precisamente donde se encuentra la población más pobre del país.

 El proceso de cosechado del musgo es a mano, luego se seca en tendales, se prensa y empaca para ser comercializado en el mercado para utilizarse principalmente como retenedor de agua, como sustrato de propagación para el cultivo de orquídeas, decoración de maceteros y empaquetado de flores o porta injertos.

Este recurso natural, de alto valor ambiental y gran potencial económico, actualmente no es aprovechado en forma sostenible. Es, por lo tanto, necesario seguir investigando para determinar su verdadero valor como “Glaciar Verde” e impacto en el medio ambiente así como para el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades altoandinas.

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(1) La Reserva Nacional Pampa Galeras Bárbara D’Achille (RNPGBA) está ubicada en la provincia de Lucanas, en el departamento de Ayacucho. Tiene una extensión de 6,500 hectáreas, sin embargo su zona de influencia se calcula en cerca de 60,000 hectáreas que incluye a diversas comunidades campesinas. Su objetivo principal es conservar el hábitat de la vicuña (Vicugna vicugna).

En la reserva se encuentra la mayor población de vicuñas del país y del mundo en un espacio muy reducido. Además, protege los restos arqueológicos que testimonian su antiquísimo manejo en el lugar y alberga especies de flora y fauna silvestre de gran importancia para la región.