Científicos, representantes de gobiernos y conservacionistas exigen que se mejore la forma de construir represas

Los defensores de grandes proyectos de represas hidroeléctricas en los ríos Amazonas, Congo, y Mekong suelen sobrestimar los beneficios económicos y subestiman los efectos de largo alcance sobre la biodiversidad, según un artículo publicado por un equipo conformado por científicos, representantes de gobiernos y organizaciones conservacionistas de ocho países.

Se sabe que estas tres cuencas tienen más o menos un tercio de las especies de peces de agua dulce de todo el mundo, en ellas están en proyecto o construyéndose, 450 represas más, las cuales ponen en gran riesgo peces y medios de supervivencia de muchas poblaciones.

El impacto de estos cientos de proyectos de represas, por ejemplo, en la amazonía, incluyen la reubicación de las poblaciones humanas y la deforestación de grandes extensiones de selva.

Los investigadores denuncian que, incluso, se gastan millones de dólares en evaluaciones de impacto ambiental que no tienen ninguna influencia real sobre los parámetros de diseño, puesto que, a veces, estos estudios se han completado después de que se puso en marcha la construcción de la represa. Señalan, además, que la falta de transparencia en la aprobación de la represa plantea dudas acerca de si los donantes y el público son conscientes de los riesgos e impactos en millones de personas.

Indicaron que el efecto dominó a largo plazo sobre los servicios ecosistémicos y la biodiversidad, raramente se sopesaron apropiadamente durante la planificación de la represa en el trópico.

Ellos sostienen que hay muchas y buenas razones para ser escépticos si los beneficios que proporcionan el suministro de energía y la creación de empleo que experimentarán las comunidades rurales de las cuencas del Amazonas, el Congo, y Mekong, superarán los costos de la pesca perdida, la agricultura y la pérdida de la propiedad. De manera que exigen que se actúe en base a un enfoque mejorado para la evaluación y ubicación de la represa.

Según los investigadores existe una mejor manera. Hay herramientas sofisticadas para analizar los datos espaciales sobre la biodiversidad y los servicios ecosistémicos, los cuales son muy adecuados para estimar el equilibrio de costos y beneficios de la energía hidroeléctrica.

Estos nuevos métodos de análisis pueden dar cuenta de los impactos acumulativos de múltiples represas sobre la hidrología, la dinámica de sedimentos, la productividad de los ecosistemas, la biodiversidad, la pesca y los medios de subsistencia rurales en todas las cuencas. Además, la incorporación de estas herramientas y datos en los protocolos de evaluación, aumentaría la credibilidad en el emplazamiento de la represa a los ojos de todos los interesados.

Es por esto que los científicos quieren exigir que, las instituciones que financien y desarrollen hidroeléctricas, consideren el análisis a escala de la cuenca para estimar los impactos acumulativos y el cambio climático. Estos ajustes de sentido común a los procedimientos de evaluación serían una forma efectiva de asegurar que la producción de energía cumpla los objetivos que la sociedad espera, evitando así, al mismo tiempo, los proyectos ambientalmente más dañinos.

El artículo ha sido publicado en la edición del 8 de enero de la revista Science.