Científicos observan cómo se produce la celulosa en una célula viva

Cuando tomamos un pedazo de papel nuestra imaginación se concentra en lo que podemos hacer en su superficie con un lápiz o los artilugios que nos permite su manejabilidad, textura o delicadeza. Pocas veces reparamos en que, el componente esencial, es celulosa, el biopolímero -como lo llaman los científicos-, más abundante de la tierra.

La celulosa es el componente estructural de las plantas, permite que se mantengan erguidas, que sus ramas desafíen la gravedad y sus hojas presenten esa inigualable textura. Este componente también se utiliza en muchos materiales de construcción, es importante en la industrial textil y, además, es primordial cuando se trata de biocombustibles renovables.

Los científicos han estado tratando de imitarla, observar y conocer su proceso de producción o síntesis, pero no lo habían logrado porque se produce dentro de una célula vegetal viva.

Ahora investigadores de la Universidad de Columbia Británica fueron capaces de ingresar al interior de una célula viva para observar cómo se sintetiza la celulosa. Por primera vez utilizando una técnica que engañó a la célula en crecimiento, pudieron registrar este proceso importante para la planta.

Los investigadores lograron capturar imágenes en alta resolución de cómo las células producen este material biológico. Las plantas realizan este proceso de manera continua con el fin de mantenerse en buenas condiciones estructurales; deponen las paredes celulares secundarias muy rápidamente una vez que dejan de crecer, como una capa de hormigón con barras de refuerzo, señalaron los investigadores.

El proceso es muy rápido, indicaron, las células vegetales necesitan una alta densidad de enzimas que crean la celulosa así como desplazarse muy rápidamente a través de la superficie celular. Lo observado es un paso importante en la comprensión de cómo las plantas sintetizan sus paredes de celulosa, lo cual podría tener implicaciones importantes para la forma en que las plantas se cultivan o se seleccionan para mejorar o alterar sus rasgos ultraestructurales.

Además, estos resultados podrían afectar las industrias que ya están desarrollando nanocristales de celulosa, artículos de higiene personal, productos de construcción estructurales, entre otros.

Para su estudio los investigadores utilizaron una línea modificada de Arabidopsis thaliana, una pequeña planta con flores que está relacionada con la col y la mostaza. Con esta se realizó el experimento. Estas se ven exactamente iguales a sus padres no modificados, hasta que se activan para hacer las paredes celulares secundarias en su exterior, informaron los científicos.