Científicos no logran confirmar teoría de las ondas gravitacionales de Einstein

Ya se cumplieron cien años desde que Einstein propuso las ondas gravitacionales como parte de su teoría general de la relatividad, pero una búsqueda de 11 años realizado con el telescopio de Parkes del CSIRO, no ha podido detectarlos, con lo cual se pone en duda nuestra comprensión de las galaxias y los agujeros negros.

Las ondas gravitacionales siempre han concitado el interés de los científicos debido a que, se cree, portan información que nos permitirá mirar hacia los inicios del Universo. A pesar de que la ciencia ha confirmado su existencia mediante evidencias circunstanciales, aún no se les ha detectado directamente.

El trabajo realizado con el telescopio Parkes, que posee herramientas de alta precisión, luego de 11 años buscando la existencia de las ondas gravitacionales, no han detectado nada. Estos resultados fueron publicados en la revista Science.

Con las herramientas de Parkes, los científicos esperaban detectar un fondo rumor de las ondas, proveniente de las galaxias que están en fusión en todo el Universo, pero no escucharon nada, informaron.

Las galaxias crecen mediante la fusión y cada uno, se cree, tiene un agujero negro supermasivo en su centro. Cuando dos galaxias se unen, los agujeros negros se juntan y forman una pareja en órbita. Einstein teorizó que este par de galaxias sucumben en una espiral de muerte, durante la cual envían ondas gravitacionales a través del espacio-tiempo, hacia la estructura misma del Universo.

Se sabe que, aunque la teoría general de la relatividad de Einstein ha resistido todas las pruebas realizadas por los científicos, las ondas gravitacionales siguen siendo su única predicción sin confirmar. Esto es lo que motivó a un equipo de investigadores que, utilizando el telescopio Parkes, se propusieron supervisar un conjunto de 'púlsares’. Estas pequeñas estrellas producen trenes altamente regulares de pulsos de radio y actúan como relojes en el espacio. Los científicos registraron los tiempos de llegada de las señales de los púlsares con una precisión de diez mil millonésimas de segundo.

Una onda gravitacional que viaja entre la Tierra y un púlsar de milisegundos aprieta y estira el espacio, modifica la distancia entre ellos por una pequeña fracción. Esto cambia muy poco el tiempo en que las señales del púlsar llegan a la Tierra. Pero, a pesar que se estudiaron por 11 años estos púlsares, tiempo suficiente para que se revelaran las ondas, los científicos no encontraron nada.

Los científicos ahora sospechan que es debido a que los agujeros negros se funden muy rápido, pasan poco tiempo juntos en espiral generando ondas gravitacionales. Sugieren que podría haber gas que rodea el agujero negro y que crea una fricción que se lleva su energía, dejándolos con bastante rapidez.

Pero, cualquiera que sea la explicación, esto significa que si los astrónomos desean detectar las ondas gravitacionales cronometrando púlsares, tendrán que registrarlos por muchos años más e, inclusive, a una frecuencia más alta.