Características faciales de habitantes de América del Sur precolombino fueron muy distintos

Un equipo de investigadores de antropología ha encontrado diferencias significativas en las características faciales entre siete pueblos precolombinos distintos que vivieron en lo que hoy es territorio peruano. Los estudiosos se propusieron refutar una creencia de muchos años, según la cual estos grupos eran físicamente homogéneos.

Este hallazgo llevaría a reexaminar las hipótesis sobre los patrones de migración humana que descansan en la idea de que había poca variación esquelética en los pueblos precolombinos de América del Sur.

La variación esquelética es ahora un área importante de investigación bioarqueológica en nuestro continente, ya que puede ayudar a comprender los orígenes y los patrones de migración de los diversos grupos precolombinos que se establecieron en estas tierras.

Estos resultados recientemente publicados contradicen muchas hipótesis acerca de la antropología Nuevo Mundo, puesto que consideraba que había muy poca variación antes del contacto con los europeos. Durante décadas, la investigación sobre estos pueblos precolombinos utilizó una muestra de 110 individuos para representar la variación del cráneo y los rasgos faciales de todos los pueblos de América del Sur. Pero esa muestra representaba únicamente a individuos de la población de Yauyos, habitantes de la sierra central peruana.

Pero, los investigadores encontraron que esta población de Yauyos tenía rasgos faciales que eran muy diferentes incluso entre otros pueblos de la misma región, señalaron.

Ahora, los investigadores evaluaron medidas faciales de 507 cráneos de siete grupos diferentes que han sido claramente definidos por la evidencia arqueológica: los pueblos de Yauyos, Ancon, Cajamarca, jahuay, Makatampu, Malabrigo y Pacatnamú. Todas estas sociedades que vivieron en varios puntos entre el año 1 y el 1470.

En la recolección de las muestras participaron Ann Ross, antropológa forense de la Universidad del Estado de Carolina del Norte, y John Verano, antropólogo en Tulane, recoge. También utilizaron las mediciones hechas por WW Howells en 1973.

Los investigadores encontraron que cada uno de estos grupos presentaron características faciales distintas. Luego, trazaron los sitios donde se encontraron los restos de cada grupo y determinaron que la distancia geográfica era un factor en las diferencias faciales entre ellos. Es decir, cuanto más separados estaban dos grupos, menos se parecían. Los investigadores recogieron muestras de toda América Latina, lo cuales han sido almacenados en una base de datos.

Este estudio de las variaciones se ha centrado en la variación de rasgos en regiones específicas. Ahora se abocan a comparar la variación en toda América Latina, con el fin de identificar los patrones que sugieren relaciones biológicas que podrían ser indicativos de los patrones de migración, señalaron.