Cómo 'apagar' las enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple

Lucha contra las enfermedades autoinmunes debilitantes como la esclerosis múltiple, ha experimentado un importante avance. Los científicos lograron detener las células que atacan el tejido corporal sano.

Además de observar que el sistema inmunológico del cuerpo destruye su propio tejido por equivocación, los investigadores han descubierto cómo las células se vuelven agresivas para protegerse efectivamente de la enfermedad.

El hallazgo permitirá desarrollar una técnica que, se espera, origine la utilización generalizada de la inmunoterapia específica como un tratamiento para muchas enfermedades autoinmunes, como la esclerosis múltiple (EM), la diabetes tipo 1 y enfermedades graves como el lupus eritematoso sistémico (LES).

Solo EM afecta a unos 2,5 millones de personas en todo el mundo. En el estudio, los científicos fueron capaces de atacar selectivamente a las células que causan dichas enfermedades que se vuelven agresivas contra los propios tejidos del cuerpo, convirtiéndolas en células capaces de proteger contra la enfermedad.

Este tipo de conversión se ha aplicado previamente a las alergias, pero su aplicación a enfermedades autoinmunes sólo se ha visto recientemente.

El grupo ahora ha revelado cómo la administración de fragmentos de proteínas que normalmente son el objetivo de ataque conduce a la corrección de la respuesta autoinmune. Pero, lo más importante, este estudio revela que un tratamiento eficaz se consigue aumentando gradualmente la dosis de ese fragmento.

Luego, para averiguar de qué manera se produce este proceso de inmunoterapia, los científicos indagaron en el interior de las células inmunes para observar qué genes y proteínas fueron activados y desactivados por el tratamiento. Encontraron cambios en la expresión de genes lo cual ayuda a explicar la eficacia del tratamiento que lleva a la conversión del agresor en célula protectora.

Esta información se podrá desarrollar tratamientos que mejorarían la vida de millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, los investigadores destacan que todavía está actualmente en fase de desarrollo clínico.

El estudio ha sido publicado en la revista Nature Communications.