Ingeniería de tejidos: corazón reconstruido con células madre humanas vuelve a latir

Un trabajo realizado en la Universidad de Pittsburgh, que fue publicado en Nature Communications, informa sobre la reconstrucción de un corazón a partir de uno al que se le habían quitado células hasta dejarlo con las más elementales. A este corazón de un ratón, los investigadores le sembraron células madre de origen humano y, luego, a los 20 días de irrigarse, el órgano volvió a latir.

Este prometedor resultado es considerado ya el primer paso para “fabricar” un corazón biosintético. Anteriormente, se trabajó con el mismo procedimiento con otros órganos como la tráquea, un riñón o hígado, pero ahora se logró un resultado similar con el corazón, que es mucho más complejo.

En el trabajo, se tomó un corazón y se le quitaron sus células mediante procesos bioquímicos, dejándolo como una estructura inerte, un andamiaje que da la forma tridimensional al corazón. Luego, se utilizaron células adultas humanas a quienes se les reprogramó hasta convertirlas en un tipo de células madre, la cuales derivaron en progenitores cardiovasculares; es decir, se comportaron como un material que da origen a los tejidos fundamentales del corazón. A los 20 días, el corazón empezó a latir.

Los investigadores consideran que este ha sido sólo un paso, puesto que se trata de un latido que pese a tener una frecuencia de algo más de 50 veces por minuto, no tendría la fuerza necesaria para bombear la sangre a todo el cuerpo del animal. Por otro lado, la complejidad del órgano hace que se tenga aún mucho trabajo por realizar, debido a que se tiene que construir también vasos sanguíneos, así como reconectar las estructuras con los impulsos eléctricos que regulan el ritmo, entre otras.

Sin embargo, este conocimiento podrá ser usado para investigar el efecto de medicamentos en los procesos cardiacos, o para estudiar el desarrollo del corazón en formación. 

En este trabajo se ha mostrado que la ingeniería de tejidos es una gran promesa para el futuro de la terapia de las enfermedades del corazón mediante la construcción de los tejidos de manera personalizada, afirman los científicos.

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