Sabías que: los incas tenían un sistema para la refrigeración de alimentos

Una de las características importantes de la economía y sociedad inca fue su capacidad para almacenar alimentos, objetos y otros excedentes de su producción. Guaman Poma de Ayala nos relató, entre otras cosas, la existencia de depósitos que servían para dichos propósitos los cuales se denominaban Collcas.

Los collcas eran depósitos que servían para guardar alimentos u objetos; estos se encontraban distribuidas a lo largo del Tahuantinsuyo. En la actualidad destacan las collcas de Huánuco Pampa, en Huánuco, Cajamarquilla en el valle del Rímac, Raqchi en Cuzco, Santuario de Pachacamac, y muchos más a lo largo de los pueblos ubicados en el valle y cañón del Colca.

Estos edificios estaban construidos en piedra, distribuidos en hileras que, generalmente, estaban ubicados en las laderas de los cerros. Estos lugares eran escogidos por su frescor, altura y ventilación. Las construcciones estaban separadas unas de otras, quizás, para evitar la propagación de incendios.

Pero la historia no oficial y poco conocida, es que los incas o los antiguos habitantes del ande peruano, poseían una tecnología que les permitía conservar alimentos, es decir, un sistema de refrigeración capaz de guardar alimentos sanos y frescos durante mucho tiempo en zonas donde no había el hielo de las alturas andinas.

Es razonable pensar que, dada la importancia de la conservación de alimentos en la sociedad inca, las collcas no fueron simples depósitos, sino más bien, estaban provistos de sistemas de refrigeración capaces de preservar vegetales, carne y otros comestibles.

Esta tecnología ha sido rescatada del olvido del Perú oficial y, un prototipo, está participando en la feria de ciencias como proyecto de los estudiantes del cuarto año de secundaria del I.E.E “Josefina Mejía de Bocanegra” de Nasca.

El sistema, construido en base a piedra volcánica y agua, produce “evapotranspiración” consistente en la pérdida de humedad de una superficie por evaporación directa junto con la pérdida de agua por transpiración, lo cual genera un ambiente gélido dentro de un depósito.

Según los promotores, el prototipo que han construido, genera, en un ambiente de 23°, 12° grados dentro del depósito. En ambiente de 14° grados, genera 10° grados al interior del depósito; en un ambiente 27° grados, se logra 12° grados. Es decir se genera una temperatura que difiere en casi 10 grados entre la temperatura ambiente y el interior de un depósito.

Esta tecnología, como muchas otras, todavía se mantiene en comunidades o personas que viven alejadas de las zonas urbanas del Perú y ha sido rescatada por un empeñoso investigador que recorre estos lugares buscando otras tecnologías del antiguo Perú: el ingeniero Hugo Huayta.

Huayta ha trabajado con los estudiantes en el prototipo y, actualmente, ya se encuentra compitiendo en la etapa departamental de la XXV Feria Escolar Nacional de Ciencia Tecnología e Innovación. FENCYT - EUREKA 2015. .